Raúl Herrero

Raúl Herrero
Raúl Herrero (1973). Escritor, editor, pintor. Ingresó como Correspondant en el Collège de Pataphysique de París y caballero de Ordo Sancti Michaelis in Hispania Entre sus más de diez libros de poesía publicados mencionamos: la antología El mayor evento (2000), con prólogo de Luce Moreau-Arrabal y dibujos de María Luisa Madrilley, El faro de Sigfrido (2003, en colaboración con Alicia Silvestre), Officium Defunctorum (1.ª edic.. Madrid, 2005; 2.ª edic.. Alicante, 2011), traducido al francés por Paola Masseau con prólogo del Catedrático de Literatura Francesa Francisco Torres Monreal, Los trenes salvajes (1ª edic. 2009; 2ª edic, 2011) con prólogo de Antonio Fernández Molina y dibujos de Isabel Echeverría, Sombra salamandra (2016) [poesía supersónica], con dibujos de Hermes Antonio Herrero Martín y un epílogo, que estudia toda su obra, escritor por Jaime D. Parra, y Te mataré mientras vivas (Coronación supersónica) en Pregunta Ediciones (2017). En la primera década del presente milenio editó en cuadernillos el poemario Ciclo del 9. Finalmente publicados en un tomo, incluyendo los textos inéditos, bajo el título de Ciclo del 9 (Huerga & Fierro, 2020), dentro de la colección Rayo azul. La obra teatral El hombre elefante se estrenó 8 de mayo de 2010 Teatro IFT de Buenos Aires por la compañía teatral de Marcelo Roitman. La pieza fue auspiciada por el INADI, y fue declarada de Interes en la Lucha contra el Racismo, la Xenofobia y la Discriminación. Entre sus colaboraciones teatrales destacar la más reciente como asesor de dirección de la pieza teatral J.F Sebastián El Dalírante (Companyia XaviVola Teatre) que se estrenó el día 1 de junio de 2012 en el Teatro Gaudí de Barcelona. Además de los relatos de Así se cuece a un hombre (2001) y el ensayo-dietario El Éxtasis (2002). Ha presentado cinco obras de teatro: El hombre elefante (2009), El indómito y extraño caso de Gregoria (2009), La matanza de los inocentes (2008), Cervantes de perfil o la venta de los milagros (2012) y El despachito (2012). Colabora en Heraldo de Aragón, Barcarola, Turia, L’ Atelier du roman (París), Leer, Quimera… Y ha prologado y editado obras de Antonio Fernández Molina, Josep Soler, Mariano Esquillor, José María de Montells, entre otros. Ha preparado las ediciones de Antología de poesía Postista (1998), Credo quia confusum —Poesía reunida— (Huerga & Fierro, 2016), de Fernando Arrabal, Cuentos insólitos de la literatura española, Arrabal 80… Junto a Luis Vidal ha dirigido los documentales El boxeador (2013) y Visiones de Dios (en fase de montaje). Participa en exposiciones colectivas e individuales. Admirador del postismo, el movimiento pánico, las artes incoherentes y el cenáculo de los amorfos (ver Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, de Alfred Jarry), de la 'Patafísica y de la ficción de carácter carácter subliminal [de ahí su participación en el volumen coral Extraño Oeste (2015)]. Ha publicado la novela Rascayú (Limbo Errante, 2018) con prefacio de Fernando Arrabal. Se le ha traducido al inglés, italiano, danés, islandés y búlgaro. En la actualidad dirige la editorial Libros del Innombrable. Como pintor ha ilustrado libros, realizado diversas exposiciones individuales, participado en colectivas (en Milán, París, Barcelona, etc.… ). Han dicho y escrito sobre Raúl Herrero: A mí sólo se me ocurren Carlos Edmundo de Ory, original y sorprendente y mi admirado Antonio Fernández Molina, genial siempre. Algún Gradolí, que se aleja sin desearlo de su mediterraneidad y entre las nuevas generaciones, un extraordinario Raúl Herrero, que va para clásico. José María de Montells. En crítica publicada en la revista Atavis Et Armis El poeta se inserta con entusiasmo y duende en los movimientos literarios más renovadores. Favorecen su imaginación y su rebeldía. Y muy especialmente sus juegos artísticos y su reivindicación del azar. Luce Moreau-Arrabal (de la Universidad de La Sorbona de París). En prólogo a El mayor evento Es precisamente ahí en el choque entre lo concreto y lo abstracto, donde encuentro la fuerza de los poemas de Herrero, así como en sus imágenes... Jóhann Hjálmarsson (Poeta islandés) En prólogo a La voz de su amo Herrero nunca sucumbe a la arrogancia ni al dogmatismo, siempre se muestra reflexivo y pensativo. Viveca Tallgren (Profesora de literatura española danesa), en prólogo a El Éxtasis Creador audaz, Raúl Herrero, fracciona su tiempo a modo de tablero de ajedrez y, amigo de Roberto Goa, escribe con los ojos, mira con las manos y pinta con el corazón. (…) Poeta pintor y todo lo demás por añadidura. Antonio Fernández Molina, en catálogo sobre pintura de RH La lectura de Los trenes salvajes del polifacético escritor, pintor, editor, Raúl Herrero (Zaragoza, 1973), me ha supuesto un trallazo mental tal que me ha llevado a pensar que, tal vez, el fin que persigue su poesía es dislocar toda la poesía escrita… Enrique Villagrasa (Crítica en la revista Qué leer!) Los trenes salvajes (Libros del Innombrable, 2011, 2ª edición), de Raúl Herrero es un libro que se vale de la lectura como una vía para entrar en la conciencia del lector con la misma e irresistible fuerza de un tren en marcha. Sus poemas no se atienen a la mesura y cada verso hace crujir las traviesas que aguantan el pensamiento unidireccional del lector-consumidor. Antonio Tello en su blog Mis [RE] lecturas (http://milecturadelasemana.blogspot.com.es/2012/09/los-trenes-salvajes-raul-herrero.html?spref=fb) Pintar para el poeta es también poetizar. Introducirse en el espacio-tiempo. Asistir a la ejecución de cada uno de sus cuadros. Aplicarse con atención y mimo. Escuchar sus propios versos y pinceladas. Testimoniar con el otro que lleva en sus adentros. ¿Ingenuo o genial? Fernando Arrabal. Sobre la pintura de Raúl Herrero, catálogo. Creo que la escritura de Raúl Herrero es un bien necesario para que evolucione el resto. Pienso que sus técnicas llegarán a la poesía más básica. Y afirmo que sin poesía no hay futuro y el poeta lo sabe y por eso ha escrito Sombra salamandra (poesía supersónica), que supera sin esfuerzo la velocidad del sonido. Enrique Villagrasa. Crítica en Librújula. Es este un Libro de meditación sobre nuestro ser en el tiempo, sobre el ser del mundo que acoge nuestro existir, sobre el tiempo por el que pasamos anonadados de su gran fugacidad, leitmotiv de nuestro ser terreno desde el Libro de Job. […] Estamos ante un poema en espiral, construido rítmicamente, sobre los oxímoros, comparaciones e interrogantes que acompañan sus diversas temáticas. Francisco Torres Monreal, sobre Officum Defunctorum
Raúl Herrero